Tuesday, June 21

Dulces sueños (continuado)

Antes he escrito acerca de los remedios naturales para solucionar problemas relacionados con el sueño. La verdad es que, cada día con mayor frecuencia, veo que el sueño es un factor decisivo en como funcionamos durante el día. Lo veo con los estudiantes en el colegio, con mis hijos en casa y en mi persona. Las horas que permanecemos durmiendo, y la calidad de nuestro sueño, condicionan el diario vivir. En el colegio, los alumnos que no duermen bien tienen un desempeño descendido. Cuando mis hijos duermen mal, sus temperamentos cambian. Cuando yo duermo mal, manejo las tensiones con menos destreza.
Lograr que los niños duerman bien es una gran tarea y hay varias opciones que nos pueden ayudar. La primera la aprendimos más bien por la fuerza que por la razón. Es imprescindible ofrecer a los niños rituales para el sueño, ya sea por medio de la lectura, la conversación u otra actividad que le permita a los niños bajar el nivel de agitación natural que se produce al terminar el día. Los que tienen hijos menores de un año recordarán que antes de dormir ellos pueden tender a llorar mucho y a estar molestos. Esto es su manera de gastar el exceso de energía que todavía conservan previo a dormir. Pero no es necesario que el llanto o la agitación sea el mecanismo para lograr desprenderse del exceso de energía. Al igual que a los niños más pequeños se les puede leer, cantar, dar un baño o dar un masaje, a los niños mayores se les puede acompañar previo a dormir con variaciones de estas técnicas.
En ocasiones, pareciera que nada funciona. Hay veces en que se debe buscar y oprimir el botón de reinicio que tienen los niños para que ellos y nosotros logremos dormir. Los niños sí tienen un botón de reinicio. Lamentablemente no tienen un botón de modalidad suspendida u "off", pero sí de reinicio. Para cada niño, ese botón es diferente, pero definitivamente hay cosas que funcionan para la mayoría. Los remedios caseros funcionan muy bien, pero no hay que abusar de ellos. Lo que nos ayudó con más de uno de nuestros hijos fueron las cáscaras de naranja. Una infusión con la capa superior de cáscaras de naranja produce sueño y permite que los niños, durante un par de noches, se reincien y luego puedan conciliar el sueño sin esa ayuda.
Hemos probado muchas técnicas y lo más probable es que para cada niño y cada familia se deban hacer algunos ajustes, pero me atrevo a decir que para todos el uso rituales y remedios caseros ayudan a facilitar que los momentos previos a la hora de dormir sean muy gratos.

Wednesday, June 15

A cada quien lo que le corresponde

Mi segundo hijo me comentó hoy que quería pololear con una compañera de curso, ya que ella le pidió pololeo. Eso no tendría nada de extraño si es que mi hijo no tuviese siete años. Conversamos mucho con mi hijo; acerca de lo que significa pololear, lo que implica, sus sentimientos hacia su compañera, lo que pasaría si es que peleasen, sus motivaciones para pololear, etc. Él comprendió, pero se desilusionó cuando le informé que era muy joven (intencionalmente no dije "pequeño") como para pololear.
El entusiasmo por tener acceso a lo que hacen los pares, especialmente si es que lo hacen personas mayores, es casi imposible de contener en un niño. Es muy atractivo tener un celular, una cuenta de correo electrónico, una cuenta en un sitio web de redes sociales o pololear.
El problema para los niños es que ellos no encuentran que se están adelantando en las etapas de desarrollo. El problema con los adultos que permiten estos adelantos es que no se dan cuenta que están invirtiendo en una serie de fuertes dolores de cabeza a futuro. Al permitir, desde una muy temprana edad, que los niños tengan acceso a lo que no les corresponde por su etapa de desarrollo, produce, por parte de los niños, una búsqueda exacerbada de mayores desafíos. Esto provoca, ineludiblemente, una necesidad de traspasar límites con el fin de obtener el objeto o la conducta deseada.
El cantante Billy Joel, en su serie de conversaciones con estudiantes universitarios, 'Sessions', comenta que su experiencia ha sido que sus compañeros de colegio que siempre buscaron alcanzar su "peak" muy tempranamente, terminaban convirtiéndose en, lo que él llama, un cenicero dado vuelta; es decir, un desorden, algo que no encaja ni funciona bien. A modo de ejemplo, el interés de usar piercings de nariz y de lengua en niños y niñas de 12 o 13 años de edad, aparte de las motivaciones relacionadas con la autoestima y auto-imagen, nace de la búsqueda de la excitación y de quebrantamiento de normas y límites. Lo mismo sucede con los acuerdos acerca de los permisos para salir y los horarios convenidos. Las experiencias tempranas relacionadas con el desarrollo sexual, en cierta medida, condicionan las conductas y concepciones acerca de la sexualidad en el futuro. El pololeo temprano condiciona el interés en futuras relaciones de pareja en cuando a buscar nuevas experiencias. Es así como en Chile la edad de iniciación sexual ha ido disminuyendo (Fuente: Flacso-Chile).
Mi tarea hoy consiste en redireccionar los intereses de mi hijo y ofrecerle una atracción por lo que le corresponde por su etapa de desarrollo. El interés por las relaciones sociales con el otro sexo comienza comúnmente en la pre-adolescencia. El romance y la intimidad de pareja son temas que se deben iniciar ya en la adolescencia. De todas maneras, les comento que se hace difícil reaccionar a frases como "es que nos amamos".

Sunday, June 12

Dulces sueños

Luego de 10 años de dormir mal, a sobresaltos, con un ojo cerrado y el otro abierto, con la oreja atenta a cualquier ruido y listo para atender a cualquier niño que lo necesitaba, recién ahora he comenzado a dormir mejor. No es que yo esté menos atento a que alguno de los cuatro niños tenga alguna inquietud durante la noche, ni tampoco que ellos hayan dejado de levantarse en medio de la noche; esas dos cosas continúan. La diferencia está en que el sueño de los niños es más regular y constante. Ellos duermen toda la noche, casi todas las noches, desde las ocho y media de la noche y un mínimo de nueve horas, y muchas veces diez horas.
Es posible que a algunos esto no les llame la atención, pero me ha sucedido que muchos padres me cuenten que sus hijos no duermen en forma constante, que es una batalla lograr que se acuesten y que las horas de sueño son pocas.
Cuando sólo había un niño en casa, no era tiempo tan mal gastado destinar largos ratos en lograr que hubiese paz y quietud en la casa. Aun así, no dejaba de ser un deseo que la hora de dormir fuese algo fácil, como una imagen idilica salida de un retrato de Rockwell. En la medida en que fueron apareciendo los otros niños, cada uno con sus necesidades, ritmos de sueño y vigilia y de exigencias al intentar dormir, ese deseo se hizo cada vez más una necesidad. Antes uno contaba con Topo Gigio, Casimiro, Tata Colores y los angelitos para señalar cuando los niños debían estar en cama. Ahora eso no ocurre y entre pañales, ropa mojada, mamaderas, almohadas de diversos tipos y tamaños, enfermedades (algunas graves) y los temperamentos de cada uno, la hora de ir a la cama se hizo una tarea poco grata.
Hoy en día esa hora es agradable, un momento buscado y disfrutado por todos. Los minutos antes de acostarse es un tiempo apreciado y de cercano contacto entre todos los integrantes de la familia. Nos congregamos en torno a la cama de papá y mamá, conversamos, vemos un documental, todos acurrucados. La "hora de regalonear" la llamamos. Es un momento para descomprimirse, bajar las revoluciones, desconectarse del quehacer diario y de demostrarse cariño.
Incorporamos este ritual a nuestras vidas más por accidente que por diseño. Pero ha sido la salvación. Quizás no sea lo que puedan realizar todas las familias, pero se ajusta a lo que con mucha frecuencia hemos escuchado; los niños necesitan un ritual para irse a dormir. Los rituales les dan seguridad y facilita que cada noche traiga dulces sueños.