Antes he escrito acerca de los remedios naturales para solucionar problemas relacionados con el sueño. La verdad es que, cada día con mayor frecuencia, veo que el sueño es un factor decisivo en como funcionamos durante el día. Lo veo con los estudiantes en el colegio, con mis hijos en casa y en mi persona. Las horas que permanecemos durmiendo, y la calidad de nuestro sueño, condicionan el diario vivir. En el colegio, los alumnos que no duermen bien tienen un desempeño descendido. Cuando mis hijos duermen mal, sus temperamentos cambian. Cuando yo duermo mal, manejo las tensiones con menos destreza.
Lograr que los niños duerman bien es una gran tarea y hay varias opciones que nos pueden ayudar. La primera la aprendimos más bien por la fuerza que por la razón. Es imprescindible ofrecer a los niños rituales para el sueño, ya sea por medio de la lectura, la conversación u otra actividad que le permita a los niños bajar el nivel de agitación natural que se produce al terminar el día. Los que tienen hijos menores de un año recordarán que antes de dormir ellos pueden tender a llorar mucho y a estar molestos. Esto es su manera de gastar el exceso de energía que todavía conservan previo a dormir. Pero no es necesario que el llanto o la agitación sea el mecanismo para lograr desprenderse del exceso de energía. Al igual que a los niños más pequeños se les puede leer, cantar, dar un baño o dar un masaje, a los niños mayores se les puede acompañar previo a dormir con variaciones de estas técnicas.
En ocasiones, pareciera que nada funciona. Hay veces en que se debe buscar y oprimir el botón de reinicio que tienen los niños para que ellos y nosotros logremos dormir. Los niños sí tienen un botón de reinicio. Lamentablemente no tienen un botón de modalidad suspendida u "off", pero sí de reinicio. Para cada niño, ese botón es diferente, pero definitivamente hay cosas que funcionan para la mayoría. Los remedios caseros funcionan muy bien, pero no hay que abusar de ellos. Lo que nos ayudó con más de uno de nuestros hijos fueron las cáscaras de naranja. Una infusión con la capa superior de cáscaras de naranja produce sueño y permite que los niños, durante un par de noches, se reincien y luego puedan conciliar el sueño sin esa ayuda.
Hemos probado muchas técnicas y lo más probable es que para cada niño y cada familia se deban hacer algunos ajustes, pero me atrevo a decir que para todos el uso rituales y remedios caseros ayudan a facilitar que los momentos previos a la hora de dormir sean muy gratos.
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